1. TRANSFORMACIONES DEMOGRÁFICAS

Con el final de la dictadura comenzó el descenso de la natalidad, debido a la disminución de la nupcialidad y la caída de la fecundidad a partir de 1977. La media de hijos ha bajado más de un punto y medio en los últimos veinte años, hasta situarse por debajo de la cifra que asegura el reemplazo generacional.

La causa más importante de este descenso de la natalidad es, sin duda, la aparición de los métodos anticonceptivos, pero también hay que tener en cuenta el cambio en la forma de vida de las mujeres; cada vez es mayor el número de mujeres que cursan estudios superiores, y esto hace que retrasen el matrimonio y la maternidad. También se retrasa esto hasta haber solucionado otros problemas como pueden ser el empleo, la vivienda, etc.

Debido, quizás, a todos estos cambios, la forma de educar a los hijos ha variado sustancialmente, y se ha pasado de los antiguos valores de respeto y autoridad (principalmente respecto al varón) a la igualdad de derechos y obligaciones de ambos cónyuges respecto a los hijos. La legalización del divorcio ha jugado un papel importante en el camino hacia la igualdad de la mujer en el matrimonio.

Las mujeres españolas empiezan en esta época a desempeñar papeles hasta hace veinticinco años impensables, como son la política, acceso a ciertos niveles educativos, a actividades profesionales, etc.

2. AVANCES EN LA EDUCACIÓN

Las diferencias en cuanto al nivel de instrucción femenino y masculino son prácticamente inapreciables en la población infantil y juvenil, lo que pone de manifiesto que las medidas llevadas a cabo para la escolarización de las mujeres han resultado efectivas, aunque el nivel de analfabetismo de los varones sigue siendo menor. Actualmente el número de mujeres con titulación superior es similar al del hombre, y la incorporación de las mujeres a la educación secundaria ha sufrido un substancial crecimiento (más del 63%, muy por encima de la población masculina).

La subida más importante se refiere al numero de matriculas universitarias (donde el numero de mujeres ya supera al de hombres) y a las escuelas técnicas (subida de más del 300%), pero aun hoy se siguen patrones marcados por el género a la hora de elegir estudios. Así las mujeres se decantan claramente por las Ciencias Sociales y las Humanidades y apenas optan por la Ingeniería y la Arquitectura.

Áreas de enseñanza

Alumnas (%)

Humanidades

C.C. Sociales

C.C. Exactas y Nat.

C.C. de la Salud

Ing. y Arquitect.

15,3

58,7

8,6

12,2

5,2

Total

100,0

Tabla 1. Alumnado por áreas

3. INCORPORACIÓN AL TRABAJO

Debido a todos estos cambios en la educación, en los últimos años las mujeres han accedido a puestos de trabajo que requieren un determinado nivel de estudios y que antes estaban casi exclusivamente en manos de los hombres.

Este acceso masivo de las mujeres al mercado de trabajo puede considerarse como el cambio más importante experimentado por la sociedad española en los últimos veinte años.

De 1982 a 1992 la población activa femenina aumento en 1.539.100 de mujeres, incremento que se produjo básicamente en el grupo de entre 30 y 50 años.

Hay otro grupo de mujeres, mayores de 40 años, que abandonaron el trabajo extradoméstico para dedicarse al cuidado de los hijos, en el que se detecta una tendencia a reingresar en el mercado laboral. La mayoría de las mujeres ocupadas trabajan en el sector servicios, cuyo porcentaje ha aumentado, mientras que el numero de mujeres que trabajan en la industria se ha mantenido y el de la agricultura ha descendido hasta alcanzar tan solo el 8% en 1993.

Pero las características de los empleos de hombres y mujeres no son siempre las mismas. En 1992, el 14% de las mujeres lo hacían a tiempo parcial, frente al 2% de los hombres.

Así, mientras en el caso de los hombres la edad esta relacionada con el desarrollo profesional, en las mujeres la edad supone un obstáculo, y su experiencia profesional esta menos valorada que la de los varones.

Las razones de las diferencias en cuanto a los salarios son diversas, y se evidencian claramente cuando se comparan las ganancias medias por trabajador/a. En la "Encuesta de salarios en la industria y los servicios" de 1993 podemos apreciar que las mujeres empleadas en la industria tienen un salario medio de 156.154 ptas./mes, frente a las 251.595 ptas./mes que perciben los varones. En el sector servicios, la ganancia media de las mujeres es de 124.680 ptas./mes frente a 174.731 ptas./mes de los hombres. 

El paro femenino en España es el más elevado de todos los países de la Unión Europea, y además suele ser un tipo de paro de larga duración.

 

Media PLD

Mujeres

Hombres

1 a 2 años

+2 años

Total PLD

20,4

27,6

48

21

35,4

56,4

20

20,5

40,5

Tabla 2. Porcentaje de paro de larga duración según sexo.

 

4. ADELANTOS EN EL CAMPO JURÍDICO

Al morir Franco se aceleró el proceso de apertura política que culminó con la Constitución de 1978. En dicha Constitución se contempla a las mujeres con igualdad de derechos, tanto individuales como sociales, como se establece en los artículos 14, 32 y 35.1.

Los derechos a la participación total en los asuntos y los cargos públicos se manifiesta en el articulo 23.

Entre 1977 y 1978 se aprobaron tres leyes reformadoras del código penal que eliminaban la figura de la mujer como "víctima de estupro y rapto, así como juicios de carácter moral tales como doncellez o acreditada honestidad", debido fundamentalmente a la presión de los grupos feministas y los sectores profesionales más renovadores.

La primera reforma de Estatuto de los Trabajadores amplía a 16 semanas el permiso de maternidad y se establecen medidas para favorecer la igualdad de trato de la mujer.

En cuanto a las reformas en la legislación civil, podemos destacar dos medidas básicas en las que se plantean los siguientes puntos:

  • "Titularidad y ejercicio de la patria potestad sobre los hijos comunes, administración y disposición de los bienes del matrimonio que se llevará a cabo con la plena disposición de ambos cónyuges."
  • "Igualdad de derechos y deberes en el matrimonio."

5. PARTICIPACIÓN POLÍTICA

En las primeras elecciones desde el asentamiento del Estado democrático, los diferentes partidos incluyeron en sus programas diversas reivindicaciones del movimiento feminista. La derecha democrática reconocía la igualdad entre hombres y mujeres, una política educativa y cultural para la mujer y la protección a la familia. El PSOE y el PCE reconocían las demandas de los grupos feministas, prometían la creación de un sistema coeducativo e igualitario en todos los niveles de la educación.

El triunfo de la izquierda marcó el inicio de la caída del feminismo organizado.

En las segundas elecciones democráticas el número de mujeres diputadas se multiplicó por tres, pasando del 6% al 22%. Desde 1979 el número de mujeres senadoras se ha cuadriplicado. Desde 1990 ha aumentado en 5 puntos la participación de las mujeres en el Gobierno. Las comunidades con mayor incremento de mujeres son Castilla-La Mancha y Navarra.

Dentro de los movimientos feministas podemos destacar dos corrientes:

  • Feminismo socialista: se identificaba con partidos y grupos de izquierda y admitía la doble militancia. Los grupos más representativos eran el MDM, la ADM y la ULM.
  • Feminismo radical: en torno a grupos feministas independientes sin enlace con ningún partido o grupo político. Defendía la única militancia. Destacaron el grupo Lamar y el grupo Terra.

Podemos resaltar un tercer movimiento: grupos feministas sin vinculación a partidos políticos que admitían la doble militancia. Cabe destacar el Frente de Liberación de la Mujer y el grupo Anche.

Mención especial merece el Partido Feminista creado por Lidia Falcó en 1979, que lo definía como partido marxista-feminista. Afirmaba que la mujer constituye una clase social que ocupa un papel histórico determinado.

Estas corrientes han marcado la historia del movimiento feminista durante los primeros años de transición.

Tras la elecciones de 1978 los grupos no coincidían en la batalla por la despenalización del aborto, lo que hizo que estos se dispersasen.

Durante este periodo se reeditan textos de las primeras feministas y lideres del movimiento socialista como pueden ser Mary Wollstonecraft, Alejandra Kollontai, Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo o Emma Goldman. También se publican algunas de las obras más representativas, entre las que destacan las españolas Anna Mercadé (El despertar del feminismo en España, 1976), Amparo Moreno (Mujeres en lucha. El movimiento feminista en España, 1979), y la periodista Carmen Sarmiento (La mujer, una revolución en marcha, 1976).

A partir de 1979 y desde las Jornadas Feministas de Granada se vienen celebrando periódicamente las Jornadas de Feminismo Independiente.

Durante la décadas de los ochenta y noventa se produce la existencia de una conciencia feminista entre la población más joven.

España ha avanzado de forma espectacular en la aplicación del principio de igualdad sin embargo las diferencias aun subsisten. El reto de la Unión Europea es hacer desaparecer las diferencias sociales y de género entre hombres y mujeres.