Alfonso XII
nació en el Palacio Real de Madrid el 28 de noviembre de 1857,
fruto del matrimonio de la reina Isabel II y Francisco de
Asís. Después del triunfo de la Revolución de 1868, fue
obligado a exiliarse a París, con el resto de la Familia Real.
Durante esos años de exilio pudo completar su formación
académica y militar en París, Viena y la Academia Militar de
Sandhurst (Inglaterra). En junio de 1870, y al darse cuenta de
las dificultades que llevaba su vuelta al trono, Isabel II
abdicó sus derechos dinásticos a la Corona española en su hijo
Alfonso, que entonces sólo tenia 12 años de edad. A partir de
ese momento, los partidarios de la restauración borbónica se
articularon en torno a la figura de Antonio Canovas del
Castillo. Las dificultades internas de la I República, en
enero de 1874, Canovas se preocupó de conseguir el apoyo del
ejército para llevar a cabo la restauración de la monarquía
borbónica. El paso definitivo se produjo el 1 de diciembre de
1874, cuando Canovas hizo firmar a Alfonso el llamado
manifiesto de Sandhurst, por el que se declaraba partidario de
la monarquía parlamentaria. El 29 de este mismo mes, desde
Sagunto, el general Martínez Campos proclamó a Alfonso XII
como nuevo Rey de España.
Inmediatamente, y a la espera de la llegada del Rey, Canovas
de Castillo se hizo cargo del gobierno. El nuevo monarca
embarcó en Marsella rumbo a Barcelona. Llegó en enero de 1875
y tres días después a Madrid. Con la restauración monárquica
se consolidó un sistema político fundamentalmente
bipartidista. El partido conservador, liderado por Canovas del
Castillo y apoyado por la aristocracia y las clases medias
moderadas, se repartía el poder político con el partido
liberal, liderado por Sagasta y apoyado por industriales y
comerciantes. En realidad, la vida del país estaba dominada
por la oligarquía política y el caciquismo de la aristocracia
rural.
Alfonso XII se casó en enero de 1878 con su prima María de las
Mercedes de Orleáns, sobrina de Isabel II y nieta del Rey Luis
Felipe de Francia. Pero la reina murió seis meses después y al
año siguiente Alfonso se volvió a casar con María Cristina de
Habsburgo-Lorena, Archiduquesa de Austria. De esta unión
nacieron tres hijos: María de las Mercedes, María Teresa y el
futuro Alfonso XIII, que nació seis meses después de la muerte
de su padre.
El 25 de noviembre de 1885, moría Alfonso XII en El Pardo como
consecuencia de una tuberculosis.
Fue enterrado en el Panteón de los Reyes del Monasterio de El
Escorial.
Se marchaba un Rey que se había esforzado por hacerse popular
para recuperar el prestigio de la monarquía borbónica, pero
que nos dejaba un heredero varón para sucederle.
POLÍTICA INTERIOR
Los primeros años de su reinado fueron exitosos en el terreno
militar, ya que se logró poner fin a la tercera guerra
carlista (1876), en la que había intervenido el propio
monarca.
En el marco de la política legislativa la actividad no fue
menos notable: aprobación de la nueva Constitución (1876), del
Código de Comercio, de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y del
Código Civil, entre otras medidas, todas ellas encaminadas a
lograr la centralización jurídico-administrativa. Con todo, lo
más relevante fue la elaboración de la nueva Constitución ,
que consagraba el intervensionismo regio en la vida política
del país y sustituía a la constitución de 1869, claramente más
progresista. Con la restauración monárquica se consolidó un
sistema político fundamentalmente bipartidista. El partido
conservador ( heredero del Moderado y el Unionista ) ,
liderado por Canovas del Castillo y apoyado por la
aristocracia y las clases edias moderadas, se repartía el
poder político con el partido liberal, liderado por Sagasta y
apoyado por industriales y comerciantes. En realidad, al
margen de esta realidad política, la vida del país estaba
dominada por la oligarquía política y el caciquismo de la
aristocracia rural.
POLÍTICA EXTERIOR
Al principio del reinado de Alfonso XII el gran objetivo de la
nueva monarquía fue la finalización de la guerra de Cuba, que
alentada por Estados Unidos se desarrollaba desde 1868. La
llegada del general Martínez Campos a la isla resultó, en este
sentido, fundamental, ya que puso en práctica una política
hábil y conciliadora, que logró gran éxito en el Convenio de
Zanjón (1878), mediante el cual se prometía cierta autonomía a
la isla. Sin embargo, ante el incumplimiento del acuerdo por
parte hispana, las guerrillas cubanas volverían a actuar en
1879,1883 y 1885. Por otra parte, durante el reinado de
Alfonso XII se produjo un conflicto con Alemania, tras
declarar este país su soberanía sobre las islas Carolinas. El
Papa León XIII dictó un arbitraje favorable a España. No
obstante, años después las Carolinas fueron cedidas a Alemania
a cambio de una indemnización. En cualquier caso, en el
contexto de las relaciones internacionales del continente
europeo, la posición española, defendida por Cánovas, fue el
mantenimiento de la neutralidad. La razón defendida por el
artífice de la Restauración era que España salía de una época
de convulsiones sociales y de la guerra civil carlista, y, en
consecuencia, no era conveniente comprometer más recursos en
el desarrollo de una política más activa.